Algunos amores renacen y están condenados a vivirse una y otra vez

Muchos defienden la teoría de que el amor cuando es verdadero, nunca muere, que en cualquier caso siempre se reserva un espacio especial para esa persona que se ama, independientemente de que las condiciones cambien, inclusive ante la ausencia del otro, el amor pareciese estar siempre latente.
Por eso es que podemos entender esas relaciones en donde el amor renace, se manifiesta nuevamente, se hace sentir y procura el inicio de una nueva experiencia, entre dos amantes que se conocen bien, que se han alejado, que se han buscado, que se han tratado de encontrar en otros, para inevitablemente volver a reencontrarse con esa persona a quien sienten pertenecer.

Para muchos las segundas o posteriores partes de una historia de amor, no son más que oportunidades para reafirmar lo que en algún momento llegó a separarlos, para darse cuenta de que las cosas esenciales no cambian y que en definitiva, no importan los esfuerzos, ni las intenciones cuando los finales están predeterminados.

Para otros, el reencuentro es una nueva oportunidad que les brinda la vida de vivir esas emociones intensas, de sincronizar nuevamente con el latir del otro… Muchas veces deja de importar si resulta o no, porque saben que existirá una nueva oportunidad. No importan los factores externos, quien sabe que en alguna parte del mundo está esa persona, compartiendo el pensamiento de que es momento de volver a donde le corresponde, no se preocupa en demasía, porque sabe que ni siquiera puede evitar los posteriores encuentros.

Están especialmente unidos, a través de algo que pareciese no poder explicarse, se sienten en la distancia, se llaman en los silencios, se extrañan en la soledad e inclusive en la compañía y como si se siguieran los rastros, saben cómo ubicarse.

Hay quienes describen estas relaciones como encuentro de almas destinadas a estar juntas, donde sus misiones no son necesariamente compatibles, pero que el amor siempre se encarga de acondicionar los momentos para que puedan estar juntas, así sea de a ratos o de a pedazos.

El tiempo es tan relativo, que cuando estás junto a la persona que amas se hace corto, insuficiente, pero a su vez, sabes que no importa si la vida misma se acaba en algún instante, el amor trasciende y así como nos reencontramos una y otra vez para vivirnos en este plano, lo seguiremos haciendo por toda la eternidad.

VíaMujer
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