Botella VS Agua de la Canilla: 10 datos sobre el agua potable

Filtros para canilla, jarras de agua, agua embotellada y la clásica agua de la canilla. ¿Cuál escoger? ¿Es el agua de la canilla realmente mala? ¿Es mejor el agua embotellada?

Mientras que el agua es vital para mantenernos hidratados y uno debería beber por lo menos de 8 a 10 vasos cada día, elegir de dónde beber agua puede ser difícil. El agua embotellada a menudo es tratada de manera diferente que la de la canilla y los esfuerzos de mercadeo crean opiniones encontradas sobre los beneficios y desventajas del agua embotellada. Sin embargo, también hay preocupaciones sobre las cosas desagradables que podrían existir en el agua de la canilla, según la ciudad en donde viva.

No hay necesidad de permanecer confundido por más tiempo. Con estos diez datos sobre el agua potable, estará más informado acerca del agua que bebe y de dónde proviene…

1. Agua de la canilla regula

En los Estados Unidos, el agua de la canilla está regulada por la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (EPA). Está aprobada para ser consumida es sumamente potable; si bien los conceptos erróneos y la falta de conocimiento popular han infundido temor en algunas personas, el agua regulada de la canilla es generalmente segura. La certificación de calidad se mantiene a través de exámenes y la presentación de informes regulares, lo que hace que el agua de la canilla sea tan segura como la embotellada. Se trata básicamente de su preferencia, conveniencia y costo — si el agua de la canilla se puede beber con seguridad, gastar más dinero en agua embotellada que en leche es un desperdicio no sólo económicamente sino también debido a esos residuos plásticos que también afectan significativamente al ambiente.

2. Pozo de agua propio

Mientras que el agua de la canilla de la ciudad está regulada por la EPA, el uso de agua de los pozos privados en su hogar es una historia totalmente diferente — y se han detectado algunas cosas bastante asquerosas en los pozos a la hora de las pruebas. El agua de pozo no tiene los mismos requisitos en cuanto a sus pruebas, así que si bebe agua de un pozo, sólo hágalo si sabe que ésta es examinada regularmente y conoce los resultados de las pruebas. Algunas cosas bastante desagradables se han encontrado en el agua no tratada ni filtrada, lo cual incluye productos químicos, arsénico, plaguicidas, nitratos y otras bacterias. El agua de los pozos que contiene estos contaminantes puede estar muy por encima del nivel considerado como seguro para el consumo humano.

3. Agua embotellada regular

Algunas personas dicen que prefieren el sabor del agua embotellada o la conveniencia de agarrar una botella antes salir. Este tipo de agua puede provenir de una variedad de fuentes, entre las que se incluyen manantiales, acuíferos y suministros municipales. Algunos tipos, como el agua mineral o de manantial, son buenos para beber directamente de la fuente y muchos fabricantes de agua embotellada las comercializan. Sin embargo, el agua de otras fuentes a menudo debe ser tratada o filtrada con el fin de ser apta para el consumo humano. Los tratamientos para el agua y las botellas pueden afectar su sabor, por lo que mucha gente prefiere el agua embotellada a la de la canilla.

4. Impacto ambiental del agua embotellada

Puede que sea fanático del agua embotellada, pero ¿ha pensado en el impacto ambiental de miles de millones de botellas tiradas a la basura cada año solamente en Norteamérica? Aunque por lo general las botellas son reciclables, en realidad lo que se recicla es muy poco. No elimina ni reduce remotamente la cantidad de residuos plásticos en los basureros. Y éste no es el único peligro de las botellas. Otras cuestiones ambientales a considerar son los recursos que se necesitan para extraer el agua, así como el transporte y la distribución. Los camiones que conducen por todo el país cargados con cajas de agua embotellada emiten un montón de gases de efecto invernadero y otros químicos nocivos en el aire.

5. Etiquetas engañosas

La industria del agua embotellada no está regulada de la misma forma que el agua de la canilla de las ciudades. De hecho, su agua embotellada favorita podría venir de la misma fuente que la de su ciudad y los fabricantes no tienen que incluir de dónde vino el agua. Algunas empresas han comenzado a incluir de dónde viene su agua voluntariamente en la etiqueta del frasco, pero realmente son muy pocos los que lo hacen. Básicamente, podría estar comprando agua a un precio 1000 veces más alto de lo que cuesta en realidad y estar bebiendo la misma sale de la llave. Hay algunos estados y provincias que tienen regulaciones adicionales sobre los datos que deben aparecer en la etiqueta pero, una vez más, hay un montón de información que no se incluye.

6. Mito: el agua embotellada es más sana que la de la canilla

A pesar de lo que las campañas de mercadeo y publicidad afirman o denuncian abiertamente, el agua embotellada no es del todo mejor que el agua de la canilla. Sí, hay agua embotellada que es enriquecida con vitaminas y nutrientes adicionales, pero en general, el hecho de que sea embotellada no significa que sea saludable. No ha habido ningún estudio creíble ni hallazgos que prueben esta hipótesis. Así que si bebe agua embotellada porque cree que es mejor, seguro querrá intentar tomar agua regular de la canilla. De hecho, existen muchos beneficios para la salud provenientes del agua de la canilla, sólo que no tienen tantas campañas de mercadeo agresivo como el agua embotellada.

7. Tanto el agua de la canilla y el agua embotellada pueden estar contaminadas

A pesar de las regulaciones y prácticas de seguridad, es posible que tanto el agua embotellada como la de la canilla estén contaminadas. Pueden suceder accidentes a nivel municipal y del fabricante. El agua embotellada puede contaminarse durante el proceso de tratamiento o, más específicamente, en la manera en que limpian o envasan el agua o fabrican las botellas. Los productos químicos utilizados durante el proceso de elaboración a veces no se prueban ya que no hay regulaciones estrictas que lo exijan y el resultado puede ser agua contaminada. Así que no tiene sentido temerle al agua regulada de la canilla cuando corre los mismos riesgos que con la que se vende embotellada.

8. En el proceso de embotellamiento se desperdicia mucha agua

Además de embotellar muchísima agua procedente de la misma fuente que la de la canilla, el proceso de envasado también desperdicia en gran medida este valioso recurso. Se utiliza hasta tres veces más agua de lo necesario para llenar la botella. Así que el agua embotellada no sólo tiene un impacto significativo en cuanto a lo económico y ambiental, sino que también se despilfarra este valioso y necesario recurso. Si se tiene en cuenta que cientos de millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable, mientras que una porción significativa de los norteamericanos tienen agua completamente segura para consumir por sólo unos centavos, el derroche de agua del agua embotellada no es un problema menor.

9. Las botellas plásticas pueden liberar sustancias químicas

Muchos fabricantes han declarado que hay contaminantes nocivos en el aguade la canilla. Pero es discutible, pues los norteamericanos deberían tener más miedo a los potenciales riesgos químicos del agua embotellada debido a la botella en sí. Algunos estudios han demostrado que las botellas plásticas liberan productos químicos, especialmente bajo ciertas condiciones como el calor excesivo. Dejar una botella en el coche en un día caluroso puede resultar en la ingesta de productos químicos nocivos que usted seguramente no quiere tener en su cuerpo. El ftalato es uno de los productos químicos más comunes que pueden ser vertidos en el agua embotellada. Este químico sintético ha sido vinculado a problemas reproductivos y aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

10. Los filtros de agua podrían ser un punto medio

Si no le agrada el sabor del agua de la canilla pero quiere limitar el impacto negativo del consumo de agua embotellada, un filtro acoplable para su canilla o una jarra que filtre el agua pueden ser la solución. Los filtros tienen un gran impacto en el sabor del agua y pueden quitar la pequeña cantidad de contaminantes dañinos que logran llegar a través del procesamiento de agua en su ciudad. Son relativamente baratos y generalmente sólo necesitan ser reemplazados cada dos meses. Esto le ayudará a ahorrar dinero y al mismo tiempo satisfará los requerimientos de sabor y acabará con sus temores.

Fuente: http://www.logicaecologica.es/

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