Cocinar con leche de soja

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Mucha gente se ha acostumbrado a beber leche de soja, pero todavía son pocas las personas que conocen sus posibilidades como ingrediente básico para elaborar platos sanos y nutritivos.

Hace unos años, hablar de leche de soja era hablar de un ingrediente raro y reservado para un público minoritario. Sin embargo, en la última década, esta bebida, nacida en China hace más de 2.000 años, ha dado el gran salto de las tiendas de alimentación natural a la sección de leches de la práctica totalidad de los supermercados de nuestro país.

Al estar libre de colesterol, es recomendable para personas que sufren de problemas cardiovasculares, hipertensión u obesidad

Lo curioso es que, pese a esta sorprendente expansión comercial, todavía hoy no goza de una buena valoración en lo que atañe a su sabor. El problema es que esperamos encontrar un sabor parecido al de la leche de vaca, algo que, por supuesto, no sucede. Nos puede despistar el aspecto, pero el sabor astringente y característico de la soja poco tiene que ver con la cremosidad de la leche de vaca.

Para aquellos que la hayan descartado después de una primera cata, el mejor consejo sería que no se conformen con probar una sola marca. Las diferencias de sabor entre ellas son tan grandes que es muy fácil que entre tanta variedad terminemos encontrando nuestra leche de soja y ya no nos separemos de ella.

Leche de soja sin colesterol y anticancerígena

Dicen que las comparaciones son odiosas o, por lo menos, eso dirían las vacas si pudieran hablar al comprobar las incontables propiedades nutricionales de la leche de soja frente a la suya. Para empezar, hay que destacar que la leche de soja está 100% libre de colesterol, algo que la hace más que recomendable para personas que sufren enfermedades cardiovasculares, hipertensión o problemas de obesidad. Por otro lado, constituye una increíble fuente de aminoácidos esenciales fundamentales, o sea, proteínas completas, sobre todo para aquellos que no consumen productos de origen animal o, al menos, intentan reducir el consumo de carne.

En lo que se refiere al contenido de calcio, aunque la balanza se inclina a favor de la leche de vaca, las nuevas leches de soja enriquecidas no tienen mucho que envidiarle. En este caso, es su derivado, el tofu, el que se lleva la palma, al multiplicar por cinco el aporte en calcio con respecto al de la leche de vaca. Además, esta leche contiene vitaminas del grupo B, vitamina E y bastante hierro. Ahora bien, en lo que no tiene rival es en la aportación de fitoestrógenos.

De ahí que la soja, además de ser un poderoso anticancerígeno, especialmente en los cánceres relacionados con las hormonas, esté considerada como uno de los mejores alimentos para las mujeres de más de 40 años. Si siguen una alimentación rica en este alimento, podrán enfrentarse mejor a la menopausia y reducir considerablemente sus incómodos síntomas.

Tan completo es su aporte nutricional que son cada vez más los pediatras que la recomiendan para lactantes y niños con alergia a la proteína de la leche de vaca o con intolerancia a la lactosa. Aunque es conveniente aclarar que no todos los niños toleran bien la leche de soja debido a sus azúcares, que pueden provocar problemas digestivos. Por ese motivo, se aconseja introducirla poco a poco en la dieta del pequeño.

Batidos, yogures y sopas

La leche de soja puede sustituir perfectamente a la de vaca en cualquier receta. Pero, además, es mucho más adecuada para elaborar batidos con fruta, ya que con ella evitamos las fermentaciones peligrosas que se dan cuando mezclamos lácteos animales con cítricos.

Antes de ponerse a cocinar, hay que pensar en cuáles son las mejores combinaciones para incrementar sus propiedades nutricionales y mejorar su digestibilidad. Por ejemplo, es bueno mezclarla con especias como la canela, el anís o el comino, ya que éstas atenúan sus posibles efectos flatulentos; o con verduras como las espinacas, que le añaden los nutrientes que le faltan. Por esa razón combina tan bien con zumo de naranja, pues éste es muy rico en vitamina C.

Los más golosos pueden elaborar un dulce de leche y azúcar moreno integral. Necesitarán un litro de leche de soja, 200 gramos de azúcar, unas gotitas de esencia de vainilla y una cucharadita de bicarbonato sódico. El truco es remover mucho a fuego medio la leche y el azúcar y cuando la mezcla empiece a espesar, agregarle el bicarbonato, bajar el fuego y dejar hasta que se oscurezca sin dejar de remover.

Otra posibilidad muy interesante es hacer nuestro propio yogur. Solo hay que dejar dentro de la leche de soja unos gránulos de kefir durante 24 horas y, cuando el líquido haya cuajado, colarlo para quitar los gránulos y pasarlo después por una gasa para separar el suero del yogur. A continuación, podemos aromatizarlo con nuestra mermelada de frutas favorita o, si lo preferimos, con un poco de miel.

En verano, cuando hace calor, es un ingrediente perfecto para incluir en sopas frías. Podemos probar con una crema de zanahoria y leche de soja para completar la necesidad de provitamina A que demanda nuestra piel para protegerse en los meses de más sol.

De fabricación propia

Los verdaderos fans de la leche de soja no deben dejar de vivir la experiencia de  prepararla ellos mismos. Así la podrán tomar muy fresca y se asegurarán de que no lleva azúcar, conservantes ni ningún saborizante indeseado.

Si la consumimos a diario, lo que más nos interesa es adquirir una máquina para elaborar leches vegetales, que además la tendrá lista en unos 15 minutos sin perder casi nutrientes y nos permitirá hacer combinaciones con semillas o frutos secos. Este tipo de máquinas pueden parecer un poco caras, pero cuando se consume leche de soja a diario en unos meses se amortiza, sobre todo si nos proveemos de soja a granel en el supermercado biológico o por internet. Eso sí, el sabor es bastante más recio que el de muchas marcas comerciales y, por eso, muchos paladares necesitarán acompañarla de un toque de malta de cereales o sirope de agave para suavizarla un poco.

Ahora bien, si somos consumidores ocasionales y simplemente queremos probar cómo puede saber nuestra propia leche de soja, existen otros sistemas de elaboración, aunque más lentos y laboriosos. Uno de ellos consiste en poner unas habas de soja biológica en remojo durante uno o dos días e ir cambiando el líquido unas tres veces al día para que no fermente. Seguidamente, picaremos las habas junto con tres veces su volumen en agua y esta pasta la coceremos una hora, primero dando un hervor y, después, bajando el fuego. Durante este proceso podemos personalizar nuestra leche añadiéndole una pizquita de sal y piel de limón o de naranja, canela, miel o semillas de anís. Cuando se haya enfriado, la colamos con un tamiz o tela apretando bien para sacarle todo el jugo. Y, por último, solo queda recordar que hay que guardarla en la nevera y consumirla en los siguientes dos días.

fuente: aqui

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