Nunca permitas que la soledad decida por ti

Podemos tener muchas ganas de amar, sentirnos preparados para una relación en donde podamos entregar todo aquello que tenemos dispuesto, poniendo en práctica nuestra experiencia, dejando atrás nuestros tropiezos y proyectándonos un futuro prometedor junto a quien podamos amar.

Pero esas ganas no pueden ser más poderosas que un criterio de selección apropiado. Muchos le temen a la soledad, la tratan como una enemiga, sienten estar pagando una penitencia cuando se ven sometidos a ella, pero es sencillamente porque no se han dado la oportunidad de abrazarla y conocerse a través de ella.

Ciertamente las relaciones de pareja pueden ser regalos a nuestras vidas, compartir con alguien a quien amamos puede duplicar nuestra alegrías y dividir lo que consideramos nuestros problemas, sin embargo, las relaciones amorosas son conexiones complejas que seleccionándolas con el mejor criterio pueden arrojar resultados no deseados, imaginemos lo que puede ocurrir si en lugar de nosotros, es esa soledad a la que tanto le tememos quien decide.

Cuando nos aprendemos a amar en soledad, dejaremos de buscar, dejaremos de esperar y esto no quiere decir que nos cerremos al amor, por el contrario, tendremos el mejor estado posible para recibir el amor, puesto que tendremos mayor conocimiento de nosotros mismos, habremos aprendido a sonreír para nosotros mismos, a arreglarnos por nosotros a disfrutar de nuestra compañía, a entendernos y valorarnos.

Cuando esto ocurre, sabemos que no necesitamos a nadie que venga a aportarnos algo que sabemos que tenemos y desde allí canalizamos nuestras energías para recibir a quien realmente sume en nuestras vidas.

Nunca permitas que la soledad decida por ti

Aprendamos a mirarnos con los ojos del respeto, aprendamos a reconocer nuestro valor, no sirve de argumento sentirnos solos, pensar que se nos pasa el tiempo, sentir que todos tienen parejas menos nosotros, querer tener con quien ir al cine o sencillamente proyectar que somos capaces de tener una relación.
El amor no está apurado, ni está retrasado, el verdadero nos llega cuando estamos preparados para recibirlo, de resto estaremos tratando de llenar espacios que creemos vacíos, para darnos cuenta de que terminamos sumando problemas e incomodidades a nuestras vidas en lugar de amor, pasión, sosiego y apoyo.

Cuando estés listo para amar, te darás cuenta, no porque te sientas solo, sino porque no necesitas de nada ni de nadie, éste será el momento en cual el amor verdadero llegue a ti, para hacer tu vida más maravillosa de lo que para entonces sea.

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