Las  parejas no permanecen siempre igual y pasan por períodos en las que se suelen desequilibrar.Cuantas veces escuchamos decir que “María” o “Juan” ya no son o se comportan igual que antes. A veces, lo percibimos fácilmente y otras veces estos cambios lo notamos con pequeñas sutilidades.

Comienzan a faltar demostraciones de afecto, no te escucha como antes, se vuelve evasivo/a o muestra una cierta frialdad e irritabilidad. Estas  manifestaciones nos ubican en un estado de alerta porque es sabido que se suele tener una resistencia al cambio y queremos que las personas y el tipo de relación sean permanentes, especialmente si la consideramos la “correcta” o la más conveniente.

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Las personas que se encuentran en tal estado experimentan a menudo una gran emoción, intranquilidad y enojos con el otro. Se vuelven paranoicos, ansiosos y súper desconfiados en vez de transmitirle a la pareja de forma clara lo que les produce su cambio de actitud. Esto nos ubica en creer que lo que le pasa a uno es lo más importante desdeñando o descalificando al otro.

Pero quizás , la pareja puede estar negando ese cambio de actitud, ya sea porque se identifica con la actitud actual, o bien salió a relucir una parte reprimida de su personalidad.

 

De esta manera, nos confrontamos con las meras creencias que tenemos de nosotros mismos y sobre el otro.

Mientras permanezcamos con la creencia de que nuestra personalidad es solo de una manera  y el otro debe comportarse tal cual yo lo construí en mi mente, sufriremos. Hay que atender los cambios que se presentan en nuestra realidad como la oportunidad de transformarnos y crear vínculos de profundo reconocimiento, balance y armonía.

“Somos mientras vamos siendo. Un juego de palabras que si repites lentamente te darás cuenta que tiene un sentido. SER SIENDO. No soy de tal o cual forma, soy mientras vivo y me voy modificando”

Graciela Moreschi

Hablar y escuchar

Un elemento, que podría ser el más importante es la COMUNICACIÓN. Todas las personas siempre van a tener la necesidad de expresar lo que siente, pero muy pocas personas han desarrollado la capacidad de hacerlo efectivamente.images-3oo

Con el lenguaje, no solo hablamos de nuestro sentir, sino que alteramos el curso espontaneo de los acontecimientos: hacemos que las cosas ocurran o se entiendan. A través de lo que decimos y de cómo lo decimos; por aquello que callamos, por lo que opinamos y por las intenciones que subyacen en nuestras palabras podemos crear una realidad para nosotros y para quienes nos rodean.

Ver también:

Diez hábitos de las parejas felices

De esta forma, evitamos caer en conclusiones apresuradas, entregamos lo mejor de nosotros mismos con alegría y flexibilidad para comprender al otro, reconocemos nuestras debilidades y activamos nuestro poder de reconocimiento de nuestros miedos al cambio y la trasformación que propone la pareja.

” El conflicto se produce cuando uno de los dos deja de complementar al otro.En cualquiera de los casos es importante analizarlos, descubrir nuestra sombra y hacernos cargo de ella. Si este proceso lo hacen juntos, la pareja se enriquecerá.

Graciela Moreschi

 

No te pierdas la entrevista completa a la psicóloga Graciela Moreschi que nos amplia sobre el tema.

 

 

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Pienso, que el temor que tenemos a lo inexplicable no solo ha hecho más pobre la existencia del individuo; también las relaciones entre un ser humano y otro han sido limitadas por él, y por así decirlo, desviadas del cauce de las infinitas posibilidades hacia un lugar desierto en el que nada ocurre. Pues no es únicamente la monotonía lo que hace que las relaciones humanas se repitan de caso en caso, es el temor a toda vivencia nueva, imprevisible, a la que uno considera incapaz de afrontar.

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