Hay personas que te alegran la vida al entrar a tu vida y otras al salir de ella

Cuando damos cabida a nuestras vidas a nuevas personas, normalmente lo hacemos con la intención de que nos aporten o al menos que no nos resten, sin embargo, en muchas ocasiones a medida que nos involucramos más con alguien, no nos queda más remedio que reconocer que lo que hacen es restarnos.

Existen personas que nos roban energía vital, que nos desgastan con sus actitudes, que cuando deciden o decidimos alejarnos sentimos un gran alivio, inclusive nuestro cuerpo experimenta una explosión hormonal que nos hace acercarnos más a ese anhelado estado de felicidad.

No debemos olvidar que toda persona que se acerca a nosotros nos hace una invitación a una revisión interior, nos invita a crecer a través de ellos. Cuando estamos vinculados a una persona desgastante es útil preguntarnos para qué y esto puede abrirnos una serie de posibilidades por donde podemos enrumbar nuestro crecimiento.

Algunas personas nos enseñan sencillamente a amarnos lo suficiente como para no tener que someternos a las conductas de otros, a colocar nuestra vida como prioridad y ser lo más fieles posibles a nosotros mismos, respetándonos, diciendo que no de manera oportuna, sintiéndonos merecedores de lo mejor.

Algunas otras nos muestran aspectos no aceptados por nosotros, nos podemos reflejar en ellas y tratar de ver en nuestro interior aquello que debemos trabajar para ser mejores cada día.

También ocurre que sirvamos de maestros o ayuda para quien está vinculado a nosotros y podamos ayudarlo, pero esto nunca debe costarnos nuestra paz, debemos prestar apoyo, servir al otro sin caer en déficit con nosotros mismos.

Sea cual sea el escenario, mientras más pronto veamos lo necesario, con mayor velocidad podemos alejarnos de cualquier lección dolorosa. Y así cuando ocurre no tendremos amarres inexplicables, sino que dejaremos ir desde lo más profundo sin sentir ningún tipo de vacío o remordimiento en nuestro interior.

Aprendamos a saber cuándo ha sido suficiente, cuándo ya podemos soltar los amarres y partir a nuevo destino. Nadie nos devolverá el tiempo que invirtamos de manera equivocada, por eso procuremos siempre optar por aquello que nos nutra y le dé sosiego a nuestro ser.

La vida es para disfrutarla, no para sufrirla, el sufrimiento es opcional, así que si nos encontramos en una relación que nos genera más incomodidad que placer, evaluemos las opciones, decantando siempre por la que nos dé paz.

Decir adiós puede no ser sencillo en algunas circunstancias, pero en otras es la experiencia más liberadora.

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