San Antonio de Oeste, Patagonia Argentina es una ciudad portuaria ubicada en el golfo San Matías, provincia de Rio Negro. De mareas amplias, de contraste, de convergencia histórica, donde oeste y este se funden al punto de crear algo diferente.

La primera impresión depende del punto de partida. Si la recorrida inicial fue el balneario Las Grutas que se encuentra a 15km de distancia, como fue nuestra experiencia es hallar un paisaje que te sumerge en un estado de ánimo muy especial. Observando la eternidad de esa línea escarpada que viaja hacia el Este y hacia el Oeste bordeando el océano, uno comprende lo terrible que es el silencio mortal y un gran ruido alrededor de él.

Pero no eran sonidos de voces ni de niños disfrutando las playas era el estampido del agua que juega sobre las inmensas barcazas y buques amarrados en el muelle pesquero varados por la bajamar.

Por el contrario, los que arriben desde ciudades menos pobladas y con una vida urbana más sosegada quedaran aturdidos ante lo que consideraran un lugar desconcertante.

Es que la llegada confunde. La ciudad se despliega de casas bajas, algunas de colores, casas ferroviarias y galpones inmensos de la actividad pesquera. Te envuelve esa típica atmósfera que tienta a cualquier comensal a probar las distintas variedades de pescados, pulpos, mejillones y otros mariscos. Los puesteros se esfuerzan por sacrificar, pelar despellejar y desmembrar a los animales frente a sus clientes de la manera más ostensible posible que pueden, ya que el valor de lo fresco le ofrece al pueblo quizás uno de los rasgos más importante. O bien, disfrutar de una religiosa siesta y respirar tranquilidad.

“Toda la superficie  que pueden ver seca de la Bahía, incluso donde están esos autos estacionados, alrededor de las 18hs se va a llenar de agua.La marea alcanza hasta los 6 y 9 metros de altura” nos dice Alberto, un residente que desde hace más de 40 años  vive ahí y se dedicó la mayor parte de su vida a la ingeniería ferroviaria del tren patagónico que conecta la ciudad de San Carlos de Bariloche y Viedma.

Y esperamos las 18hs ávidos de ver el extraño paisaje desértico llenarse de agua  y comprendimos que esa precisión de hora solo la puede tener una persona que respira hace tantos años un solo lugar.

El pasado reaparece

En varios rincones del pueblo se aprecian marcas indelebles de su historia. Que comenzó el 6 de enero de 1910 cuando se dictó la oficialización del pueblo luego de un gran crecimiento que trajo el tendido del ferrocarril y la actividad pesquera. Hoy mismo se pueden apreciar los barrios ferroviarios que rodean la costa fundados a fines de 1908 cuando llegaron los primeros técnicos comandados por el Ingeniero Guido Jacobacci y cientos de obreros quienes comenzarían el tendido de las vías desde el Puerto San Antonio hasta Nahuel Huapi. Asimismo, se encuentra el museo de Guido Jacobacci, un hermoso solar donde vivió el padre del Ferrocarril Rionegrino que resguarda la mayor parte de la historia y cultura  de San Antonio de Oeste.

Casa construida en 1909

Si bien, hace muchos años fue un gran auge, lo que evitó el despoblamiento de la zona fue, sin lugar a dudas, la presencia de la superintendencia y los talleres de la línea ferroviaria, que fueron una importante fuente de trabajo y el puerto de calado profundo en San Antonio Este. Sumándole el éxodo turístico desde las grutas.

 Paradores costeros, playas agrestes en la Patagonia

Con la pleamar las costas de arena se llenan de familias que se bañan en las aguas cálidas y serenas que ofrece toda esta zona por el microclima que se provoca por factores atmosféricos y de mareas.

Toda esa calma que nos ofreció en nuestra llegada, no era más que el reservorio de las siestas de los sanatonienses para convertirse en uno de los balneario mas animado y vibrante.

Entre los más destacados están:

La Mar Grande: Es una extensa playa muy concurrida por turistas y lugareños que se puede apreciar los dos paisajes en uno. Lo desértico cuando se retira el mar y el agua profunda.
Costanera de San Antonio: Balneario con mesas y bancos públicos y servicio de guardavida. Donde se concentran principalmente las personas que practican algún deporte.
Punta Verde: Es una playa agreste que se diferencia del resto porque nunca queda completamente desértica de agua. Se puede disfrutar a lo largo de todo el día y es donde a diario zarpan y arriban los barcos pesqueros.

Las costas de arena densa están cubiertas de minúsculas conchillas, otorgándole un tono parduzco que contrasta con las aguas cristalinas del lugar. Una fiesta para los ojos, como todo lo que rodea a esta inmensa y bella geografía.

 

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Pienso, que el temor que tenemos a lo inexplicable no solo ha hecho más pobre la existencia del individuo; también las relaciones entre un ser humano y otro han sido limitadas por él, y por así decirlo, desviadas del cauce de las infinitas posibilidades hacia un lugar desierto en el que nada ocurre. Pues no es únicamente la monotonía lo que hace que las relaciones humanas se repitan de caso en caso, es el temor a toda vivencia nueva, imprevisible, a la que uno considera incapaz de afrontar.